#Conócelos: Jonatan Gail

Jonatan Gail siempre dice que “finalmente” se licenció en Matemáticas por la Universidad de Valladolid en 2011. Y dice eso porque su vocación siempre ha sido dedicarse a la educación. Tras muchos años de compaginar sus estudios con trabajos temporales en ocio y tiempo libre con niños, con jóvenes y con personas con discapacidad intelectual, al fin pudo centrarse en alcanzar su meta. Al año siguiente realizó el Máster de Formación de Profesorado en la Universidad Complutense de Madrid y casi sin tiempo para saborearlo recibió la llamada de Empieza por Educar.

Durante los dos años de programa trabajó como profesor de matemáticas en el Colegio Padre Piquer de Madrid. El segundo año, siendo ya personal del centro, inició su andadura como tutor dentro del proyecto de innovación educativa de Aulas Cooperativas, presentes en el primer ciclo de ESO.

En éste, su tercer año, a sus funciones anteriores, hay que añadir que ha entrado a formar parte del equipo directivo del colegio como Coordinador General de Actividades Paraescolares. Esta meteórica trayectoria le ha supuesto el reconocimiento de la comunidad educativa de Piquer y el deseo personal de trabajar desde el liderazgo educativo para que el cambio sea posible.

Jonatan, Alumni de ExE.

Jonatan, Alumni de ExE.

1. ¿Por qué decidiste hacer el programa ExE?

Conocí el programa ExE mientras cursaba el MFP en la Complutense. Algunos de mis compañeros formaban parte de la primera promoción del programa en España cuando éste aún estaba echando a rodar y generaba muchas dudas entre los que lo desconocíamos.

Durante el curso trabajamos juntos y muchos de esos compañeros me animaron e insistieron en que participase en el proceso de selección, creían que reunía las cualidades para formar parte del proyecto. (¡Gracias, chicos!)

Cuando conocí lo que pretendía el programa durante las entrevistas, sus ideas me cautivaron. Desde pequeño he sentido que tenía que dejar este mundo mejor de cómo lo he encontrado y ExE me ofrecía exactamente eso, mejorar la sociedad a través de la educación, la mejor herramienta para llevarlo a cabo y multiplicar el efecto a niveles sistémicos.

2. ¿Cómo resumirías lo que ha significado el programa para tí?

Sin duda, un cambio de mentalidad. Mi profesión ya nunca más fue enseñar matemáticas, sino luchar por la equidad educativa, algo mucho más difícil e importante. Al conocer estas realidades tan duras y diferentes a la mía, comprendí que la clave no estaba en los conocimientos, sino en transmitir unos valores que permitan a las personas decidir por sí mismas.

Participar en el programa me hizo recuperar la ambición por hacer grandes cosas, ser más exigente conmigo mismo, potenciando mi inconformismo y marcándome metas que nunca antes había siquiera soñado. También ha significado conocer personas increibles dentro de ExE con espectaculares trayectorias profesionales con las que compartir inquietudes y aunar esfuerzos.

3¿Cuál crees que es tu rol en la lucha contra las desigualdades educativas? 

Actualmente sigo trabajando como profesor de matemáticas en el Colegio Padre Piquer de Madrid en varios cursos de ESO. Se trata de un colegio con un alumnado muy complejo con más de treinta nacionalidades diferentes, varias religiones, familias desestructuradas y muchas de ellas con grandes dificultades económicas y en riesgo exclusión social. Aquí somos mucho más que profesores o educadores, en ocasiones hacemos de padres, otras ejercemos de confidentes, a veces damos abrazos y otras veces lloramos con ellos.

Una de las causas de este éxito se puede encontrar en el proyecto de Aulas Cooperativas que se lleva realizando desde hace doce años. El curso pasado también comencé a trabajar como tutor en una de estas aulas “diferentes” y es una experiencia apasionante. Son aulas muy grandes con cincuenta alumnos y la disposición es más parecida a una biblioteca que a una clase tradicional. Hay varias zonas en las que trabajar y la metodología cooperativa se aplica tanto a los alumnos como a los profesores que trabajamos por ámbitos y en grupos de tres, con reuniones semanales para coordinarnos. Todo un reto y un continuo aprendizaje. La tutoría también es compartida entre dos profesores que pasamos con ellos la mayor parte del tiempo. Esto genera una atención tutorial rápida y eficaz, integrada en el aula y con espacio para ello, sin interrumpir el ritmo de las clases.

Por otra parte, desde principios de este curso también soy Coordinador General de Actividades Paraescolares del colegio. Tengo bajo mi responsabilidad a una veintena de monitores y cerca de 300 alumnos que realizan actividades fuera del horario de clases. Empleamos el término “Paraescolar” porque creemos que se trata de una parte fundamental dentro de la formación integral de la persona: es uno de los cuatro pilares de los colegios de la Compañía de Jesús (Académico, Humano, Pastoral y Paraescolar), y no un añadido “extra” en la educación de nuestros alumnos.

Esta responsabilidad me da la oportunidad de impactar en muchos más alumnos y de aportar ese plus en sus vidas que no siempre es posible desde el aula. Desde mi llegada he trabajado duro para revitalizar y dar impulso a nuevas ideas tanto en el ámbito deportivo como cultural: voley, running, taller de arte, montaña, competiciones profes–alumnos son algunas de esas novedades.

Para mí es un placer observar cómo, por las tardes, los patios del colegio están llenos de vida, repletos de niños disfrutando y aprendiendo a través de sus aficiones. Esto también es posible gracias al grupo humano de monitores que estoy liderando, a quienes he podido transmitir mi visión basada en dos valores: RESPETO y COMPAÑERISMO.

4. ¿Cómo te gustaría contribuir a la equidad educativa a medio-largo plazo?

Los próximos años me gustaría continuar mi labor en Padre Piquer donde no he hecho más que empezar y pienso que aún tengo mucho que ofrecer. Se pueden hacer grandes cosas por la equidad educativa en un centro como éste. Actualmente, soy parte activa de un proyecto innovador con muchas posibilidades y cuento con la confianza y el respeto de todos mis compañeros. Me siento importante en mi trabajo y eso es fuente de motivación para seguir creciendo y haciendo las cosas lo mejor posible.

Sin embargo, a pesar de querer dedicarme al liderazgo educativo en un futuro inmediato (quién sabe dónde), tambíen me gustaría, a largo plazo, iniciarme en el campo del emprendimiento social para la educación. Me encantaría poner mi granito de arena creando algo que favorezca y relacione la educación en valores y mentalidades con las matemáticas.