Prácticas de verano: mil emociones, un mes

By 17. October 2016Allgemein

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El 1 de julio partí hacia México para trabajar con la organización de Educación Solidaria en las Californias que forma parte de la Escola Pia de Catalunya. Desde hace muchos años personas como Daniel Velázquez o Pep Sagalés formaron algo maravilloso en la ciudad de Mexicali, Baja California. El proyecto consiste en formar a jóvenes en valores i en educación para desarrollar actividades para los niñ@s de su barrio. El objetivo principal: la felicidad. En la ciudad más calurosa habitable del mundo, según me comentaron, no importa el contexto de dónde proceda un niñ@, sinó que su verano sea lo más feliz posible. Mexicali es una de las tres ciudades dónde se hace el proyecto (también constan San Diego y Tijuana) y es dónde se ha profundizado y ampliado más a lo largo del tiempo. Mi función consistió en coordinar uno de los fraccionamientos en Mexicali, El Dorado. Por la mañana estábamos con los más pequeños del barrio (de 6 a 12 años) y por la tarde nos centrábamos en los jóvenes (12-19 años) que, a la vez, dinamizaban las actividades de primera hora. Las actividades de tarde estaban centradas en valores, en trabajo en equipo y en la cooperación por encima de todo.

Reflexiva subo al avión que me llevará a Barcelona. Ha sido un mes más que intenso en el norte de México, compartido con personas increíbles que me han impresionado en muchos sentidos.

Resumir con cuatro frases no es tarea fácil, mas si tuviera que hacerlo escogería estas cuatro; la primera de todas “la belleza del corazón se mide por la humildad de uno“, muchas de las personas que conocí en Mexicali me mostraron cómo de grande era su interior y el gran tesoro que tenían dentro y, que esto, superaba cualquier obstáculo de vida que se pudiera interponer.

La segunda que definiría mi experiencia es “llegamos a ser lo que pensamos y hacemos“, acudir cada día a un cachiverano con el propósito de hacer felices a los niñ@s de su fraccionamiento dice mucho de los tíos y tías: compromiso, vocación e ilusión.

Continuaría con “lo que haces por ti mismo desaparece cuando no estés, pero lo que haces por los demás permanece como tu legado“, realmente creces como persona en realizar este voluntariado, pero el objetivo final es la felicidad en todas y cada una de las personas participantes en este bello proyecto.

Para finalizar añadiría “valora y disfruta de las cosas pequeñas de la vida, porque con el tiempo se convierten en las más grandes”. El proyecto tiene su fruto en el resultado que día a día muestra cada tí@, cada organiz@r, cada niñ@, cada padre y madre creyendo e observando que su participación es la base para un gran objetivo educativo en la ciudad de Mexicali.

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Una de las comidas que destacaría (me vienen mil a la cabeza, y todas picantes de hecho…) es el pozole. La gratitud y generosidad de muchas familias, como la de Imelda Ramos y sus tres hijos es algo que se me quedará grabado en el corazón. Recuerdo que nos invitaron a Dani y a las cuatro voluntarias a un pozole riquísimo. Me sorprendió muy positivamente cómo de próximas eran las familias de Mexicali y cómo de rápido te sentías parte de ellas. Créanselo, que pocas personas existen en el mundo como las que conocí en estas tierras mexicanas.

Sin duda, y especialmente dejado el último y destacable, diría uno de los momentos vividos en el Sensiverano en El Dorado. En especial, recuerdo los últimos instantes de sesión dónde, a través de la Gossip Box o sin ella, los participantes se abrían y contaban como se habían sentido. Me quedé con el comentario de uno de los jóvenes “aquí me siento que me puedo abrir y ser yo mismo, cosa que siempre me había costado mucho”.

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De todo corazón, ha sido una vivencia que te marca a largo plazo, para toda la vida, y no solo esto, sino que te hace crecer como persona y tener claro cuál es el propósito en tu vida pero también, qué quieres transmitir a los niñ@s, jóvenes y adultos: la felicidad.

–Judit Cladellas

Participante ExE. Promoción 2015-2017